Controlar una flota no debería sentirse como apagar incendios.
La mayoría de las empresas de transporte en México operan con información dispersa: una hoja de Excel para gastos, un grupo de WhatsApp para viajes, papel para mantenimiento y la memoria del dueño para saber qué unidad deja dinero y cuál lo pierde.
Sin visibilidad real de rentabilidad
Se sabe cuánto se facturó, pero no cuánto dejó de utilidad cada viaje después de casetas, diesel, sueldos y comisiones.
Combustible sin control
Cargas de diesel autorizadas por WhatsApp o de palabra, sin un flujo formal que las registre y las apruebe antes de gastar.
Mantenimiento reactivo
Las unidades se reparan cuando ya fallaron, no cuando el historial indica que tocaba revisarlas.
Información dispersa
Excel, papel, WhatsApp y la cabeza del dueño como único lugar donde vive el conocimiento real del negocio.